Nutrición en el embarazo.

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¿Has escuchado alguna vez que el feto es como un parásito?, aquí sabrás el porqué.

El feto es un “parásito perfecto”, ya que toma todo lo que necesita del huésped 
que lo alberga, o sea, su mamá. El feto en desarrollo depende exclusivamente 
de la transferencia de nutrientes desde su madre,  ya que no existe otro 
medio para la alimentacion vía intrauterina.

Los profesionales de la salud reconocieron hace mucho tiempo los efectos de una nutrición adecuada durante el embarazo sobre la salud del lactante y de la madre. El estado nutricional preconcepcional, tanto de la madre, y posiblemente también el del padre afectan la salud del recién nacido.

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Para un estado nutricional óptimo, la madre debe consumir las cantidades adecuadas de vitaminas, minerales y macronutrientes, esto contribuirá a una concepción óptima y disminuirá posibles complicaciones del embarazo, por ejemplo, un parto prematuro, que ocurriría porque el nacer antes de tiempo supone un alivio frente a la carencia nutricional de la madre.

Ahora, la mujer no solo debe alimentarse correctamente por el bebé que viene en camino, sino también porque durante el embarazo su cuerpo enfrentará una gran cantidad de cambios fisiológicos, entre ellos:

-Volumen y composición sanguíneos: El volumen sanguíneo aumenta aprox. un 50 % al final del embarazo, esto determina una reducción de las concentraciones de hemoglobina, albúmina sérica (puede ser consecuencia de la acumulación de líquidos) y otras proteínas y vitaminas hidrosolubles séricas (vit.C y las del complejo B). Por otra parte, las concentraciones séricas de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), los triglicéridos, colesterol y ácidos grasos libres, aumentan.

-Función cardiovascular y pulmonar: El gasto cardíaco aumenta al igual que el tamaño del corazón (12%). La presión arterial diastólica disminuye durante los 2 primeros trimestres, debido a la vasodilatación periférica, aunque se recuperan los valores de antes del embarazo en el tercer trimestre. El edema leve en las extremidades inferiores es un trastorno normal, que deriva de la presión que ejerce el útero en expansión sobre la vena cava inferior.

Las necesidades de oxígeno aumentan y el umbral de dióxido de carbono se reduce, lo que hace que las embarazadas se sientan disneicas (con falta de aire). Esta sensación de disnea se ve incrementada porque el útero impulsa el diafragma hacia arriba. Para compensar esto, se produce un intercambio gaseoso pulmonar más eficaz.

-Función gastrointestinal: Durante el embarazo la función del tubo gastrointestinal sufre diversos cambios que afectan el estado nutricional. En el primer trimestre pueden producirse náuseas y vómitos, seguidos de recuperación del apetito. Los “antojos” y las aversiones por determinados alimentos son frecuentes.

Otro síntoma frecuente es el estreñimiento, esto ocurre debido a que las concentraciones de progesterona aumentan, esto conlleva la relajación de la musculatura del útero para permitir el crecimiento fetal, lo que determina una menor motilidad gastrointestinal  y un aumento de la reabsorción de agua. Además, el esfínter esofágico inferior se relaja y la presión sobre el estómago por el crecimiento del útero produce, en ocasiones, regurgitación y reflujo gástrico.

Por otro lado, el vaciamiento de la vesícula biliar se torna menos eficaz, debido a que el aumento de la progesterona también afecta la contractilidad muscular. Si a esto le sumamos el estreñimiento, la deshidratación, una dieta baja en calorías o una ingesta inadecuada, son todos factores de riesgo de colelitiasis. Durante el segundo y el tercer trimestre, el volumen de la vesícula biliar se duplica y su capacidad de vaciamiento disminuye aún más. Las patologías biliares se registran aproximadamente en el 3,5% de las gestantes.

-Función renal: Una de las funciones más importantes que cumplen nuestros riñones es la filtración, o sea eliminación, de los desechos de nuestro organismo a través de la orina, a esta función se le conoce como Tasa de Filtración Glomerular (TFG); Pues bien, ésta aumenta  en un 50% durante el embarazo, aunque el volumen diario de orina excretada no es mayor. Como consecuencia de este aumento el volumen sanguíneo también es mayor y esto a su vez conlleva menor concentración  de creatinina sérica y nitrógeno ureico en sangre.

El tener una alimentación equilibrada ayudará a formar un entorno uterino idóneo para el crecimiento y desarrollo del feto.

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